Juego responsable

El Juego

El juego es una actividad recreativa sometida a reglas que se corresponde con un impulso vital de los seres vivos. El hombre y casi todas las especies animales juegan simplemente por la diversión que produce.

Cuando el juego incluye una apuesta y existe tanto la posibilidad de ganar como el riesgo de perder hablaremos de juego de azar. La mayoría de la gente encuentra en este tipo de juegos diversión y entretenimiento. Pero, para algunas personas el juego de azar deja de ser una actividad placentera hasta convertirse en angustia, ansiedad, depresión y aislamiento. Estas personas son o pueden acabar siendo jugadores con problemas.

La inmensa mayoría de los jugadores no traspasa la barrera que separa el juego como diversión y el juego como necesidad y para ellos no deja de ser una posibilidad más de elección, de entre todas las existentes, para ocupar sus momentos de ocio y de relación social.

La Ludopatía

Los expertos la definen como un trastorno consistente en la necesidad imperiosa de jugar, incluso por encima de propia voluntad de no hacerlo. El juego se convierte en el eje central de su vida.

No tiene una única causa desencadenante sino que es un problema multifactorial en el que existe un entramado complejo de factores predisponentes que constituyen el núcleo esencial de la enfermedad. Generalmente el ludópata usa el juego como vía de escape ante los problemas, interiorizándolo como la forma más eficaz de afrontarlos.

Síntomas

Siente una preocupación frecuente por jugar o por obtener dinero para jugar, revive experiencias pasadas o planificando la próxima aventura.

Con frecuencia juega más dinero o durante más tiempo de lo planeado.

Necesita aumentar la cantidad la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada.

Se siente irritado o intranquilo cuando no puede jugar o intenta interrumpir o detener el juego.

Continúa jugando a pesar de su incapacidad para pagar las deudas a pesar de saber que éstas pueden aumentar con el juego.

Ha hecho esfuerzos repetidos para reducir o parar el juego sin resultado.

Ha engañado a familiares, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación en el juego.

Ha cometido actos ilegales, como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para financiar el juego.

Dedica al juego tiempo en el que se espera que esté cumpliendo sus obligaciones profesionales o sociales.

Ha arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo y/o oportunidades educativas o profesionales debido al juego.

Utiliza el juego como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar sentimientos de desesperanza, culpa o ansiedad.

En definitiva, si no se divierte jugando, a veces su ansiedad se produce antes, durante o después de jugar. Cuando va a jugar se hace el propósito de no gastar en demasía, pero después, cuando comienza a perder, no puede parar y agota hasta la última moneda. Vive en otro mundo, se olvida de sí mismo y de los demás puede estar afectado por este trastorno.